¿Cómo aprender a decirte ‘Te quiero’ cuando te miras al espejo?

amor propio

¿Cuántos titulares de revistas femeninas habrán contenido la palabra ‘Perfecta’? Titulares del tipo: ‘Trucos para obtener los glúteos perfectos o la piel perfecta’… Muchas de nosotras hemos crecido con esa creencia de perfección y por mucho que hemos intentado seguir todos los consejos y por muchos malabares que hemos hecho para encajar en cánones de belleza inalcanzables, nos hemos acabado frustrando, incluso desesperando al comprar la idea de que hay algo roto en nuestra apariencia que debemos arreglar. ¿Cómo podemos conseguir aceptarnos y sentir amor propio? Cuando aceptamos esta exigencia cultural sin cuestionarla, acabamos sufriendo lo que yo llamo el ‘Virus Superwoman’. Intentamos con todas nuestras fuerzas llegar a todo (y no solo a lo que al aspecto físico se refiere): Ser perfectas en el trabajo, estar siempre a punto, ser la madre perfecta, la hija, la amiga, la pareja, etc. A menudo hablamos de creencias limitantes, de esas ideas que son en nuestra percepción verdades absolutas. Sin embargo, se habla menos de las creencias limitantes culturales. Esas que se han ido traspasando generación tras generación y que a veces somos incluso inconscientes de que las sostenemos con fuerza y sin querer. El otro día Emma Thompson hablaba de cómo nos han lavado la cabeza para que odiemos nuestros cuerpos. La creencia cultural y generalizada que ha sido aplicada a todas y cada una de las mujeres es sin duda la de: ‘Eres imperfecta’. Nos lo hemos creído tanto que nos cuesta aceptarnos cuando nos miramos al espejo. Y sin aceptarnos, no podemos amarnos. ¿Cómo podemos conseguir aceptarnos y amarnos con mensajes culturales tan dañinos? Cada día haz el ejercicio de plantarte delante del espejo y mirarte a los ojos. Mírate fijamente a los ojos como mirarías a cualquier persona que quieres sin fijarte en lo demás. Después de varios segundos sosteniendo la mirada, dite en alto: ‘Te Quiero’. Al principio puede que te cueste o incluso que te dé vergüenza o te sientas vulnerable pero el mensaje acabará calando y re-conectarás con tu esencia, con quién tu eres de verdad. Es una práctica muy efectiva para conectarte contigo. El amor propio puede ser más simple de lo que parece. Pregúntate ‘¿Qué hago para demostrarle mi amor a alguien que quiero?’ Quizás lo expresas con palabras, o abrazas a esa persona o le haces un regalo especial o pasas tiempo de calidad a su lado o la ayudas con lo que necesita. ¿Qué tal si ahora empiezas a hacer eso mismo por ti? Piensa en las acciones que te puedes dedicar a ti misma cada día: Empieza a decirte palabras bonitas aunque de primeras no te las creas, date un masaje con cremita y mucho mimo, hazte regalos, date caprichos, ten una cita yo-me-mi-conmigo para dedicarte tiempo a lo que más te llena, y hazte favores, cada vez que haces algo para ayudarte cuando lo necesitas reconócetelo. Comparte tu sentir y cuestiona en compañía: el cambio al fin y al cabo es sistémico. ¿Quién ha decidido lo que es bonito y lo que es feo, lo que encaja y lo que no encaja? Necesitamos abrir la conversación para podo a poco ir transformando esa creencia cultural limitante, primero cuestionándola y segundo convenciéndonos a través de la experiencia (y de referentes claros) de que hay muchos más tipos de belleza de los que nos han contado.

5 tips para entrenar la empatía y aprender a escuchar

La empatía es una habilidad que se puede entrenar, pero requiere estar en presencia del dolor de otra persona, sin intentar eliminarlo, simplemente escuchando. Igual que cuando sentimos dolor, tendemos a anestesiar las emociones porque queremos dejar de sentirnos así, cuando alguien a nuestro alrededor está sufriendo también tendemos a hacer lo que sea con tal de callar ese dolor que nos incomoda. Anestesiarnos parece la vía fácil, pero pasa factura: nos desconecta. La buena noticia es que la empatía no es una cualidad rígida, no es una cuestión de ‘se tiene o no se tiene’, es una capacidad que se puede entrenar a través de la práctica. ¿Cómo entrenar la empatía y aprender a escuchar? Escucha activamente buscando entender, sin interrupciones. Ponte en la perspectiva de la persona que se está expresando. Empatizar no es aconsejar, educar, interrogar, comparar, solucionar o tener las palabras perfectas. Empatizar es escuchar. Elimina cualquier tipo de juicio, recuerda que empatizar no es evaluar lo que la persona te está contando, sino escuchar sin poner un valor a lo que esa persona está viviendo. Reconoce las emociones y sensaciones de esa persona en tu propia experiencia. Es más fácil empatizar con algo con lo que te identificas. Sin embargo, también puedes ser capaz de empatizar con situaciones ajenas a ti y a lo que has vivido hasta la fecha. Quizás tú no actuarías de la misma manera en la misma circunstancia o no te sentirías triste por las misma razones, pero sí que puedes conectar con tu propia tristeza para entender su sentir. Da espacio y permiso para que la persona se exprese y pueda sentir todas las emociones, incluso las más incómodas. Practica simplemente acompañar y da lugar para sentir. Pregunta en vez de predecir: ¿Cómo te puedo apoyar en este momento? ¿Qué necesitas?

Cómo evitar los conflictos familiares en Navidad

evitar conflictos familiares en navidad

Las fiestas navideñas son una época del año en la que por norma general tendemos a pasar más tiempo del habitual con la familia y suelen aflorar los conflictos familiares en Navidad. Según la familia a la que pertenezcas esto puede ser una gran alegría o una amenaza inmensa. Sea cual sea tu situación, hasta en el mejor de los escenarios, las expectativas más idealistas no suelen llegar a materializarse y nos decepcionamos cuando la Navidad no es lo que esperábamos. Las fiestas son una época social de mucha intensidad emocional en la que nos salimos de la rutina y de nuestra zona de confort para celebrar y a veces la celebración no es fácil de gestionar. Por eso, este año te animo a que en tus preparativos navideños, incluyas preparativos emocionales para las fiestas, para así poder evitar conflictos familiares innecesarios. 5 tips para evitar los conflictos familiares en Navidad Planea y prepárate emocionalmente para las fiestas marcando tus límites con antelación: Puede que haya situaciones o factores de riesgo que se repitan cada año en tus cenas navideñas. Para eso te puedes adelantar y decidir cómo quieres responder a esas situaciones conocidas. Por ejemplo, consumo excesivo de alcohol que aumenta la irascibilidad. Si se celebra en tu casa, compra menos alcohol. Si no es el caso, decide cuál es tu límite y en qué momento te irás. A veces una retirada a tiempo es un éxito. Otro ejemplo podrían ser ciertos temas como la política o la religión… En ese caso puedes proponerte marcar un límite para no entrar en esos temas. Puedes decir ‘Hoy no me apetece hablar de eso’ y seguidamente cambiar de tema sin entrar al trapo. Busca encontrar los temas que os unen en vez de los que os separan. Acepta lo que es: Un gran activador de conflictos familiares en estas fiestas es que a menudo se utilizan como oportunidad para intentar cambiar lo que no nos gusta de nuestros familiares. Aquí es muy importante aceptar que no podemos cambiar a nadie. Las personas solo cambian cuando quieren cambiar y/o cuando están preparadas para el cambio. Por mucho que te empeñes en cambiar a alguien, no lo conseguirás y solo vas a conseguir frustrarte. Aquí es importante también entender dónde están tus líneas rojas y si hay alguna persona que las traspasa no tienes porqué pasar las Navidades en su compañía, por mucho que compartáis sangre. No te tomes las críticas de forma personal: Si algún miembro de tu familia hace un comentario en forma de crítica hacia tu persona, es importante entender que ese comentario habla más de la persona que lo verbaliza que de ti. Puedes responder desde la comunicación no violenta y sin tomártelo de forma personal, porque al final el comentario va a afectarte en función de la importancia que le des. Crea espacios de soledad y descanso: En tiempos tan sociales es importante tener momentos de conexión contigo para recuperar energía y cargar las pilas. El auto-cuidado y las citas yo-me-mi-conmigo son esenciales para poder estar bien en todas las interacciones sociales. Meditar, dar un paseo, escuchar música, un baño relajante, escribir… Si no estás bien contigo, será mucho más difícil que estés bien con los demás. En caso de discusión, no busques ganar: No es una guerra, no es una batalla. Cuando se presenta un conflicto es importante ponerlo ‘en frente’ de las personas involucradas, en vez de ‘entre’ ellas. Si hablamos en términos de ganar y perder busca llegar a un win-win (el término medio en el que ambas partes llegan a un compromiso para sentirse bien).

¿Por qué buscar el progreso y no la perfección?

¿Qué es la adaptación hedónica y por qué es importante que te centres en el proceso y el progreso en vez en el resultado final para encontrar una satisfacción más duradera? Somos seres adaptativos. Sin embargo, a menudo tendemos a agarrarnos a la creencia limitante ‘El día que consiga X, seré feliz’ y así ponemos todo el peso de nuestra felicidad o satisfacción en un resultado concreto. Vivimos en una sociedad muy centrada en el resultado final y en ideas de perfección inalcanzables que nos llevan a idealizar un futuro que nunca llegará. Cuando ponemos todo nuestro foco en conseguir un resultado final concreto, nos condenamos a vivir esperando. Esperamos al día en que al conseguir ese resultado nos daremos permiso para celebrar, para ser felices, etc. Sin embargo, la satisfacción del resultado es muy efímera. Nos acabamos adaptando, incluso a las cosas o circunstancias que más creíamos desear, para bien y para mal. Nadie sigue celebrando haber conseguido una promoción o una subida de sueldo meses después. Incluso con los ganadores de la lotería, al poco tiempo se acaban adaptando a su nueva situación. Hay un concepto muy interesante que explica porqué esto ocurre. Se trata de la adaptación hedónica, es la capacidad que tenemos los seres humanos a adaptarnos a las situaciones que vamos viviendo en la vida, sean buenas o malas. Tanto los placeres instantáneos del día a día como la satisfacción del resultado son muy efímeros, por eso si queremos disfrutar de una satisfacción más duradera necesitamos poner el foco en el progreso y el proceso, en crear un estilo de vida que nos llene y que esté pensado para irnos llevando a esos resultados deseados sin vivir esperando. Tips para alcanzar el progreso y dejar de vivir esperando Pon el foco en crear hábitos en vez de conseguir resultados Los hábitos son atajos mentales que se generan de forma consciente o inconsciente. Poner consciencia en los hábitos que creamos puede transformar nuestra vida a largo plazo y tener un efecto que marque la diferencia mientras que los resultados tienen fecha de caducidad. Si te propones perder 5kg haciendo dieta, en el momento en el que lo consigas, volverás a tu alimentación de antes. En cambio si te propones crear el hábito de comer de forma saludable, eso se va a convertir en un estilo de vida. Conseguirás el resultado como consecuencia pero no será el único fin y podrás poner el foco en disfrutar el proceso y celebrar tu progreso, habiendo también lugar para la flexibilidad y la imperfección. Observa la historia que te cuentas Nuestra felicidad no depende tanto de las cosas que nos pasan sino de cómo las interpretamos, de la historia que creamos de las circunstancias que vivimos. Por eso, es importante observar la narrativa de nuestras vivencias y transformarla si es necesario para poder sentirnos mejor en el día a día y a largo plazo. Practica la gratitud La práctica de la gratitud te ayudará a poner el foco en el progreso y en apreciar las pequeñas cosas del día a día que hacen que la vida sea maravillosa. Entrena mental y emocionalmente Al final todo se reduce a esto. En el momento en el que empiezas a entrenar tu mente y tus emociones al igual que entrenas tu cuerpo, todo empieza a cambiar y es más fácil crear un estilo de vida satisfactorio y utilizar la adaptación hedónica a tu favor y no en tu contra.

¿Cómo procesar tus emociones de manera saludable?

cómo gestionar las emociones

Como sociedad, a veces caemos en el error de pensar que hay emociones que son buenas y emociones que son malas. Las emociones son neutras, todas y cada una de ellas tienen una función y nos dan información muy necesaria. Por eso, es importante que aprendamos a gestionar las emociones, a procesarlas y sentirlas todas. Cuando no hemos aprendido a gestionar nuestras emociones, tendemos a reprimirlas o reaccionar a ellas. Normalmente, si creemos que una emoción es mala, tendemos a reprimirla, a intentar evitar sentirla y distraernos a toda costa, y eso pasa factura. Cuando reprimes una emoción no se diluye con el tiempo, se acumula dentro, hasta que termina por salir de alguna forma. Pongamos de ejemplo el enfado. A menudo se da un patrón emocional en el que una persona tiende a reprimir su emoción de enfado en repetidas ocasiones y esa emoción reprimida se va a acumulando hasta que esa persona termina por explotar, y reacciona desmedidamente un día cualquiera al enfadarse por lo más insignificante. 3 consejos para gestionar las emociones de forma saludable 1. Aprender a identificarlas y entender porqué cada emoción aparece. El miedo aparece cuando percibimos una amenaza, el enfado o la rabia cuando se traspasan nuestros límites entre otras razones, la tristeza ante la pérdida percibida, etc. 2. Crear un espacio seguro en el que poder permitirnos sentir cualquier emoción y desahogarnos. Es importante poder sentir todas las emociones, sacarlas fuera en un espacio de desahogo libre de juicios. 3. Aprender a responder en vez de reprimir o reaccionar. Esto requiere de entrenamiento emocional y a menudo de ayuda profesional. Hay muchos patrones emocionales que hemos ido adquiriendo a lo largo de nuestra vida y no se transforman de la noche a la mañana. Crear nuevos hábitos emocionales requiere de práctica, paciencia y persistencia y para eso es necesario tener el apoyo adecuado.

Detox Digital: El impacto que puede tener en tu salud desconectarte de las redes y cómo lograrlo

detox digital redes sociales

Gracias a documentales como ‘El dilema de las redes’ y todos los estudios que van saliendo, cada vez está más demostrado lo adictivas que son las redes sociales y lo perjudiciales que pueden llegar a ser, en un uso excesivo, para nuestra salud mental. De ahí que sea más necesario que nunca realizar un detox digital. Un informe realizado por Instagram durante 2019 y 2020 reveló lo dañina que era la plataforma, sobre todo entre sus usuarios más jóvenes o para quienes la usan con más frecuencia. Ansiedad, depresión o pensamientos suicidas, la red social supo en 2020 cómo dañaba la salud mental de sus usuarios más jóvenes gracias a las investigaciones realizadas por la propia compañía. Una investigación que decidieron ocultar en aquel momento y que ahora ha publicado The Wall Street Journal. Las redes sociales se crean con el objetivo de que los usuarios pasen el mayor número de horas posibles dentro de la plataforma, por ello es necesario que empecemos a implementar herramientas que nos ayuden a utilizar nuestros teléfonos en vez de dejar que nos utilicen y que tomen el control de nuestras vidas. Desconectarse de las redes sociales tiene muchos beneficios, nos puede ayudar a aumentar la productividad y el tiempo libre para dedicar a nuestras prioridades, a reducir la procrastinación y a gestionar la intoxicación y la sobredosis de estímulos a los que nos sometemos en las redes. Nos puede ayudar a reducir la adicción y tendencias como la comparanoia que nos lleva a infravalorar la realidad y a idealizar lo que se ve en la pantalla. Desconectarnos de las redes nos puede ayudar también a evitar problemas de baja autoestima, ansiedad y depresión. 5 herramientas para desconectar de las redes y conectarte contigo – Detox Digital – 1. Detox Digital: Te recomiendo probar el desconectarse de las redes y WhatsApp mínimo 4 días para conectarse con la vida y con el presente. Nos podemos dar permiso y a veces necesitamos un reset para conectar con el presente y con nuestro centro. 2. Marcar la distancia: La colocación de las aplicaciones y del móvil pueden tener un efecto muy grande en cuánto las usamos. Si quieres elegir cuando las utilizas, mantenlas un poquito lejos para dejar de funcionar en piloto automático. Esto también se puede aplicar a la ubicación en la que colocas tu teléfono móvil, si lo tienes todo el día en la mano lo vas a utilizar mucho más que si lo tienes en otra habitación o en un cajón la mayoría del día o al menos cuando vas a realizar tareas que requieran tu atención plena. 3. Limpieza digital: Es importante que nos acostumbremos a eliminar todo lo que nos resta: Dejar de seguir, bloquear, etc. Cuantos menos estímulos estresantes recibamos al día mejor, es importante cerrar la puerta a lo que no suma. 4. WhatsApp Business: La aplicación WhatsApp Business da la opción de crear carpetas para organizar tus mensajes y esto puede ayudar a reducir la saturación que a veces se da y la sensación de agobio al ver todos los mensajes mezclados en la misma bandeja. 5. Bloques de tiempo: Otra herramienta que nos puede ayudar es marcar bloques de tiempo para utilizar las redes sociales y contestar a mensajes. Por ejemplo, una hora por la mañana y otra por la tarde/noche. El resto del tiempo dejarlo libre para dedicarlo a tareas más importantes.

Las claves para decir NO sin sentirte culpable

decir no sin sentirte culpable

Aprender a decir «No» es necesario para poder priorizar y poner por delante lo que más queremos o necesitamos. Sin embargo, no siempre es fácil. Muchas veces decimos «Sí» cuando nuestro cuerpo grita «No» por miedo, el miedo a que no nos quieran y el miedo a lo que nos podemos perder (FOMO – Fear of missing out). Sin embargo, pocas veces nos focalizamos en lo que ganamos al decir «No» (JOMO – Joy of missing out). Es decir, el disfrute de perderte lo que sea por ser fiel a tu elección. Cada vez que decimos Sí» por compromiso estamos diciendo que «No» a gastar nuestro tiempo de otra manera, estamos diciendo que «No» a todo lo demás. La buena noticia es que a decir «No» se puede aprender. De hecho, es algo que trabajamos a menudo en los procesos de Coaching. ¿Cómo aprender a decir «No» sin sentirte culpable? 1. Conoce tus prioridades y valores para tener claridadSi tú no sabes lo que quieres es muy difícil que lo puedas comunicar. El primer paso siempre tiene que ver con ordenar las prioridades en base a nuestros valores personales sin olvidarse de tener en cuenta y priorizar la salud tanto física como mental a la hora de decidir. 2. Ten en cuenta tu energía, no solo tu tiempoA menudo caemos en el error de simplemente pensar si tenemos tiempo físico para hacer algo o no y se nos olvida tener en cuenta que diferentes acciones requieren diferente energía y que nuestra energía es limitada. 3. A veces no necesitas decir «No» completamenteTe apetece lo que te proponen pero no en ese momento, ahí puedes proponer una alternativa. Lo que sí es importante es evitar las excusas y el procrastinar la respuesta, porque luego cuesta más decir que no. 4. Comunica desde la vulnerabilidadSi lo piensas, flaco favor le haces a alguien al decir que sí por compromiso u «obligación». La honestidad es la opción más generosa. Es mejor un «No» sincero que un «Sí» forzado. 5. Por último, una regla de oro que suele ayudar a decidir en caso de dudas es: Si no es un “Sí rotundo” es que «No».

¿Cómo tomar mejores decisiones? Una guía para iniciar el curso con determinación

cómo tomar mejores decisiones

Fin de las vacaciones de verano, vuelta a la rutina. En estos tiempos de cambio donde el teletrabajo está tomando protagonismo puede que muchas personas estén planteando cuestiones como dónde vivir o qué cambios realizar para adaptarse a la nueva normalidad. ¿Cómo tomar mejores decisiones? En este post comparto mis tips para empezar la rentrée y el nuevo curso con determinación. 6 herramientas para tomar mejores decisiones Tus valores son tu brújula Está probado que las personas que conocen sus valores tardan menos tiempo en tomar decisiones y sus decisiones son más estables y menos cambiantes. Sin embargo, las personas que desconocen sus valores suelen ser más indecisas y cambian de decisión más fácilmente. Alinea tus decisiones a tus valores y te sentirás mejor.⠀ Piensa fuera de la caja: ¿Qué creencias te están limitando? Quizás lo que habías pensado que debías ser no tiene porque ser así. En vez de plantearte elegir entre ‘esta opción o la otra’ busca maneras creativas de encontrar la mejor combinación de todas las posibilidades.⠀ Escríbelo todo Es muy importante poner las decisiones en papel para no entrar en bucles de pensamiento. La idea es no tomar decisiones permanentes basadas en emociones temporales. Escribir te ayudará a ganar claridad y tomar mejores decisiones.⠀ Prueba primero Antes de tomar una decisión decisiva crea una experiencia simbólica para ver cómo te sentirías. Antes de mudarte al campo alquila un airbnb durante un par de semanas y haz las cosas que harías si vivieras ahí.⠀ Comprométete al 100% A menudo cuando tomamos una decisión importante cometemos el error de tomarla a medias. En vez de darle una oportunidad a mi relación, me comprometo a medias y luego me sorprendo cuando no funciona. Una vez que hayas elegido, comprométete totalmente aunque sea durante un periodo determinado de tiempo.⠀ Lanza una moneda Si ninguno de los tips anteriores te ha servido, lanza una moneda al aire y antes de descubrir que ha salido tu corazón te dirá ‘Por favor que sea esa opción’, es por ahí.

¿Por qué me comparo constantemente con otras personas en Instagram?

comparanoia en redes sociales

Te metes en la cama y sientes el impulso de mirar el móvil antes de dormir. «¿Pero cómo he podido perder 1 hora de sueño deslizando la pantalla?», te preguntas. Apartas el móvil y te duermes. A la mañana siguiente… Suena el despertador y lo primero que haces es coger tu móvil para entrar en Instagram. ¿Te identificas? Las redes sociales consumen gran parte de nuestro día a día. Se convierten en una vía de escape, un mundo paralelo en el que podemos mostrar nuestra persona pública creada a medida para mostrar las partes que más nos gustan de nuestra personalidad y guardarnos nuestros problemas, escondiendo así nuestras sombras detrás de las cámaras. Todo ese bucle puede llevarnos al efecto comparanoia en redes sociales. La idea de crear una persona de cara al ámbito social no es nueva. Con las redes sociales tenemos la oportunidad de mostrar a nuestra persona pública, o lo que es lo mismo, las partes de nosotras/os mismos que seleccionamos consciente o inconscientemente para mostrar al público, con la intención de caer bien o de dar buena impresión. Aparentar es más fácil que no hacerlo. Efecto Comparanoia en redes sociales: ¿Por qué no puedo dejar de compararme con los demás? Sea con la intención de aparentar o no, la tendencia en las redes sociales es plasmar lo que consideramos que merece ser inmortalizado: lo que más nos agrada y lo que nos gustaría recordar. ¿Quién quiere recordar una ruptura, una discusión o una crisis? Sin embargo, ¿unas vacaciones paradisíacas o un aniversario? Por supuesto. ¿Cuál es el resultado o efecto del fenómeno redes sociales? Que inconscientemente es muy fácil acabar comparando tu día a día con sus más y sus menos. Tu detrás de las cámaras con lo que los demás te muestran. Al comparar constantemente quien eres con la persona pública del resto, te puedes empequeñecer. Llegamos a un estado de Comparanoia cuando nos desconectamos de nuestra vida y focalizamos toda nuestra atención y energía en compararnos con los demás. Nos dejamos llevar por el miedo de lo que nos podamos estar perdiendo y limitamos las posibilidades de nuestra felicidad a un ideal perfecto que está alejado de cualquier realidad. ¿Cómo hacer las paces con las redes sociales? Las redes sociales no van a desaparecer, son parte del mundo en el que vivimos así que tenemos dos opciones: Aparentar o mostrar tu Autenticidad y ser quien eres con tus luces y sombras. Sigue a cuentas que te inspiren y te aporten y silencia o deja de seguir las cuentas que te resten. Aunque esto parezca evidente a veces nos cuesta. Una vez que hemos entrado en el bucle de la comparación seguimos viendo las cuentas con las que más tendemos a compararnos y dando cuerda a pensamientos que nos hacen daño. Da un margen de tiempo sin móvil antes de dormir y nada más levantarte. Lo último que hacemos antes de dormir influye en nuestro sueño, y lo primero que hacemos al despertar influye en nuestro día entero. Si quieres amigarte con las redes sociales es importante que empieces a ser tú quien decide cuando las usas. Conecta contigo y escúchate antes de publicar. «¿Estoy subiendo esto porque realmente me apetece y conecta con mi esencia o simplemente porque quiero aparentar o cumplir expectativas ajenas?» Los algoritmos buscan que pasemos el mayor tiempo posible en las redes, por eso a menudo juegan con nuestras emociones.. Distribuyen las interacciones en periodos más largos de tiempo para que estemos pendientes todo el rato, etc. Publica cuando tú lo sientas, como lo sientas, no como creas que ha de ser.

¿Ansiedad por volver a la vida normal?

ansiedad por volver a la vida normal

Decae el estado de alarma, avanza la vacunación. La vida normal entendida como antes del 15 de marzo de 2019 se abre camino y está más cerca que nunca. ¿Qué ocurre cuando aparece la ansiedad por volver a la vida normal? No todas las personas están deseando volver a salir de fiesta y apuntarse de cabeza al próximo evento multitudinario. Volver a la normalidad que teníamos antes no va a ser fácil para todo el mundo. Hay personas que sienten ansiedad solo con la posibilidad de imaginarse rodeadas de gente de nuevo, o volviendo a la oficina después de más de un año de teletrabajo, incluso la posibilidad de volverse a abrazar puede suponer un agobio. Después de un año de pandemia el miedo se ha instalado en muchas personas. La situación de la Covid-19 ha sido traumática y el miedo a poder contagiarse del virus no va a desaparecer de la noche a la mañana. Aunque ya tengamos vacuna, sigue habiendo mucha incertidumbre. A esto se le suma la ansiedad social que es mucho más común ahora que antes y que va a ser un auténtico reto después de tanto tiempo aislados. Cada persona vivirá la vuelta a la nueva normalidad de una forma diferente y a su propio ritmo. Un estudio realizado en marzo de este año por la Asociación Americana de Psicología descubrió que el 49% de los americanos se sienten incómodos a la hora de volver a las interacciones sociales que se daban pre-pandemia. Los tips que nos ayudarán a gestionar la vuelta a la normalidad La empatía va a marcar la diferencia Como siempre lo ha hecho, en este momento de cambio es importante entender que habrá personas que lo vivirán con más ansiedad que otras y por eso es importante navegar y respetar los diferentes niveles de comodidad y marcar los límites necesarios para que todo el mundo se pueda adaptar poco a poco. Salir de la zona de confort muy progresivamente No hay prisa… La ansiedad por volver a la vida normal hará que te tomes tu tiempo. El proceso de transición va a ser mucho más sencillo si nos vamos acostumbrando muy poquito a poco. Si sientes ansiedad social, empieza quedando con una persona cercana y poco a poco ve aumentando tanto en tiempo como en cantidad de personas, hasta que vuelvas a acostumbrarte a la vida social. Descansar con más frecuencia y cubrir nuestras necesidades En momentos de cambio y de adaptación es natural que nos cansemos con más facilidad. Por eso es importante tomarse tiempos de parada y descanso, y escuchar al cuerpo para poder respetarnos e ir incorporando los hábitos que antes teníamos. Hablar de cómo nos sentimos y validarlo No hay nada de lo que avergonzarse. Como se muestra en el estudio americano, hay muchas personas que se están sintiendo así. Lo peor que podemos hacer es sentirnos culpables por las emociones que aparezcan. Para superar la ansiedad en este momento, necesitamos permitirnos sentir y procesarla para que cumpla su función y se pueda marchar.