Entrevistando a la Vida: El Poder y la Satisfacción de hacer Preguntas cada día

¿Alguna vez has reprimido tu curiosidad por miedo?

 

Las conversaciones están basadas en preguntas y respuestas, hacemos preguntas a todas horas: ‘¿Qué tal estás?’, ‘¿Dónde vives?’, ‘¿Qué quieres comer?’… Sin embargo, hay preguntas que no hacemos por miedo, o simplemente porque asumimos que ya sabemos la respuesta antes de tan siquiera dar el beneficio de la duda a la persona que tenemos en frente.

 

De ese tipo de preguntas vamos a hablar hoy, de preguntas que, aunque a veces puedan parecer incómodas, tienen el potencial de transformar nuestras relaciones y nuestra manera de percibir la vida.

 

Yo en el cole era de las niñas que al tener una duda se esperaba al final de la clase para formularla por miedo a que le juzgaran, y ahora muchos años después, he descubierto que preguntar es una herramienta para aprender y obtener información.

 

Cuando empecé a viajar me di cuenta de la de cosas que me callaba por miedo a parecer incompetente y de la de oportunidades que me estaba perdiendo de conocer a gente maravillosa por los prejuicios que tenía instalados. Hacer preguntas se convirtió entonces en mi gran práctica, en mi gran terapia, y decidí que me iba a convertir en una ‘periodista’ de la vida para así abrir la mente, expandir mis límites, conectar con las personas de mi alrededor y mejorar mis relaciones.

 

En esta práctica no sólo basta con hacer preguntas de cualquier tipo, es necesario aprender a hacer preguntas específicas que busquen respuestas concretas y que sean inofensivas, ya que en el momento en el que disfrazas tu prejuicio de pregunta, la pregunta deja de ser útil.

 

 

 

¿A qué me refiero entonces cuando digo ‘Entrevistando a la vida’?: A aprender a cuestionarlo todo sin juzgar ni atacar, a despertar la curiosidad y a partir de una hoja en blanco que me permita aprender aceleradamente y conectar.

 

 

 

La pregunta que voy a responder en este artículo es: ¿Para qué sirve aprender a hacer preguntas?

 

Al atreverte a hacer preguntas cada día puedes:

 

 

1. Abrir la Mente

 

 

Cuando conoces a gente nueva, ¿a veces te observas contando las mismas historias que has contado a otras personas ? Cuando no preguntas te pierdes la oportunidad de aprender cosas nuevas, pero cuando preguntas puedes descubrir a personas, conceptos, ideas y anécdotas que no conocías. A mi me encanta hablar y hablar durante horas pero últimamente me aporta más escuchar que contar mis historias.

 

Cada persona está en contacto únicamente con una porción diminuta de la realidad, pero al escuchar las experiencias de otras personas puedes aumentar tu porción de realidad percibida, coger perspectiva y expandir tu manera de ver la vida. Las respuestas a las preguntas que haces pueden expandir tus posibilidades. Puedes llegar a conclusiones a las que no habrías llegado sin ideas externas.

 

 

 

2. Estar Presente

 

 

¿Alguna vez te has evadido de una conversación y te has metido en tu mundo? Quizás es porque has perdido interés o porque simplemente estabas esperando a tu turno para hablar y decir tu opinión. A menudo nos desconectamos del presente al dejar de prestar atención a la conversación que estamos manteniendo.

 

Si te propones hacer preguntas, conseguirás estar más presente. ¿Por qué? Porque al preguntar, necesitas escuchar la respuesta para poder seguir la conversación con coherencia, y además al preguntar puedes redirigir la conversación a temas que encuentres interesantes sobre la persona con la que estás hablando. Hacer preguntas es una buena técnica para involucrarse más y practicar Mindfulness.

 

 

 

3. Conectar con las Personas de tu alrededor

 

 

¿Alguna vez has descubierto que tenías algo en común con alguien que considerabas que era de otro planeta?  Me encanta cuando ocurren estos momentos de conexión.

 

Una buena pregunta puede ayudarnos a construir un puente entre nuestras diferencias culturales, políticas, emocionales, generacionales… y nos puede llevar al entendimiento y a la empatía.

 

Sin embargo, las preguntas pueden hacer mucho más que simplemente ayudarnos a encontrar puntos en común. Cuando formulas una pregunta muestras que estás escuchando y que te estás involucrando con lo que te está contando la otra persona.

 

 

Las preguntas reflejan nuestro interés y nuestra presencia.

 

 

 

4. Evitar Malentendidos

 

 

 Preguntar: ‘¿He hecho algo que te haya molestado?’ cuando crees que alguien no está a gusto contigo requiere valentía.

 

 

Durante años viví con miedo a hacer preguntas estúpidas o hacer preguntas cuya respuesta creía que era ‘obvia’. A día de hoy, soy consciente de que no hay preguntas ‘estúpidas’, toda respuesta te puede dar información que no tenías. Al reconocer que nos queda mucho por saber, y dejar de adivinar, les damos la oportunidad a otras personas de expresarse, explicarse. Aunque a veces cueste salir de la zona de confort, hacer preguntas nos ayuda a liberar tensión, a resolver posibles conflictos y a entendernos mejor.

 

Puede que a veces te sientas triste porque crees que alguien no te quiere lo suficiente o no cuenta contigo por el simplemente hecho de que no te llame o no te haya respondido a un mensaje. Pregunta, no des por hecho. Tendemos a adivinar lo que les pasa a los demás y relacionarlo con nuestra persona cuando en realidad, muchas veces no es nada personal, simplemente hay otras razones por las que las personas no están en nuestras vidas como nos gustaría.

 

 

 Preguntar en vez de Predecir o Suponer nos puede ahorrar muchos conflictos con las personas que queremos.

 

 

¿Cuántas veces asumimos que sabemos lo que alguien está pensando o por qué está actuando de cierta manera? Cuando tenemos confianza con una persona, empezamos a creer que tenemos superpoderes para conocer sus intenciones y esto muchas veces se convierte en una limitación. Preguntar es valiente, es el acto que puede transformar un conflicto en un aumento de la conexión que tenemos con alguien que queremos.

 

En el Blog Club de esta semana os daré trucos y herramientas para practicar el arte de entrevistar a la vida, cómo hacer preguntas concretas que nos lleven a respuestas específicas y cómo evitar malentendidos con esta herramienta. No toda pregunta vale, la práctica de hacer preguntas es un arte.

 

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