Fitness Emocional: ¿Sabes Para Qué Necesitas un Coach?

¿Qué piensas cuando te digo la palabra ‘Coaching?

Esta semana arranca Satisfaction en Madrid, para los que no lo sepáis es un programa de coaching grupal de Inteligencia Emocional para mujeres que arranqué de Australia. Desde que llegué a España hace aproximadamente un mes, he estado organizando los diferentes grupos de chicas que van a formar parte del curso, y por el camino me he encontrado con un puñado de prejuicios, un manojo de malentendidos y mucha curiosidad sobre el término ‘Coaching’. Por eso hoy, voy a hablar del tema y de las razones por las que creo que todo el mundo se puede beneficiar de un coach emocional.

La palabra ‘Coaching’ viene del verbo en inglés ‘To coach’ que significa ‘Entrenar’. A nadie le extraña que un tenista tenga un coach para sacar su mejor potencial en la pista, tampoco es raro practicar yoga de la mano de un instructor en una sesión guiada. Tener un entrenador personal en el gimnasio es algo común que no se cuestiona en nuestra sociedad. No tienes que tener problemas para querer entrenar tu cuerpo. De hecho, el entrenamiento físico se asocia con salud, bienestar y fortaleza.

Sin embargo, por alguna razón el concepto de entrenar las emociones no está AÚN tan a la orden del día (En España y en muchos otros lugares). Me he sorprendido al observar que AÚN hay mucha gente que piensa que quién va a terapia, o tiene un coach, está mal de la cabeza. ‘Yo no necesito un coach, no me pasa nada’. ¿De verdad hay alguien a quién no le pase NADA? Trabajar las emociones en muchas ocasiones se asocia con trastornos, malestar y debilidad.

Fitness Emocional

Gracias al coaching me he reafirmado en que es mejor prevenir que curar.

En vez de ir al gimnasio cuando ya no te entra ningún pantalón y estás al borde de la obesidad, ¿Por qué no empezar a entrenarte antes para no llegar a ese extremo?. Lo mismo pasa con las emociones, en vez de buscar ayuda cuando estás hundidx y al borde de la depresión, ¿Por qué no empezar a entrenarte emocionalmente hoy para evitar llegar al límite?

Descubrí la Inteligencia Emocional hace casi una década, y lo que más me llamo la atención fue que cualquier persona, a cualquier edad y con cualquier circunstancia tiene la oportunidad de desarrollar su inteligencia Emocional. No es algo que tienes o no tienes. No es algo que aprendes y ya está. Es una práctica. Es un entrenamiento. Me encanta como Tony Robbins habla del concepto de Fitness Emocional, las emociones se entrenan. Cuanto más en forma emocionalmente estás, menos sufres y menos te dejas afectar por circunstancias externas que no están bajo tu control.

¿Estoy locx si voy a Terapia?

Cuando tenía 16 años fui por primera vez a terapia con una mujer extraordinaria. Una psicóloga por la que me quitó el sombrero: Lorena López. Ella no sólo me ayudó a gestionar una situación personal complicada, sino que también:

  1. Me guió sin juzgarme;
  2. Me dio herramientas que aún a día de hoy son esenciales en mi día a día;
  3. Me retó a salir de mi zona de confort;
  4. Me ayudo a entrenar mis emociones para que estuviera preparada para gestionar cualquier circunstancia
  5. Y lo más importante: Me enseñó a quererme y a sacar lo mejor de mí.

Gracias al impacto que ella tuvo en mi vida para mejor hoy me dedico a la inteligencia emocional. Con ella más allá de ‘solucionarme’ la vida, me desarrollé y entrené para amar la vida.

Este año en Australia he entrenado mis emociones con 3 coaches diferentes en momentos puntuales, ahora en el día a día puedo entrenar mis emociones por mi cuenta, pero cada cierto tiempo busco la ayuda que necesito para pasar al siguiente nivel: Hailey me ayudó a gestionar la ansiedad de una forma efectiva y transformadora, Bill me enseñó a alinear cabeza, corazón y estómago para sentirme más equilibrada y Sarah me enseñó a entender como la nutrición afecta mis emociones. Les estoy eternamente agradecida, como coach yo también me beneficio de coaches.

¿Puedo ser mi propia coach?

Muchas personas sostienen creencias como: ‘No necesito a nadie’, ‘Pedir ayuda es de cobardes’, ‘Me valgo y me sobro solo/a’, ‘Nadie me tiene que decir lo que hacer’… Para empezar, por supuesto creo que el desarrollo personal es un viaje personal, único e individual.

Sin embargo, hay mucho que podemos ganar al dejarnos ayudar e impulsar por un coach. Un coach no te dice lo que tienes que hacer. Un coach no te impone, te guía para que tu saques a la luz el conocimiento y potencial que ya tienes dentro.

La función de un coach emocional es:

Agilizar y maximizar tu proceso 

Guiarte e Impulsar tu progreso para que sea más efectivo y Retarte para que salgas de tu zona de confort. Ayudarte a romper bloqueos y transformar creencias limitantes en creencias útiles.

Proporcionarte con las herramientas y habilidades necesarias

Invitarte a descubrir nuevos recursos para facilitarte el camino. Es importante tener herramientas y habilidades para poder avanzar hacía donde tu quieras y crecer.

Darte una perspectiva diferente y neutra de tus circunstancias  

Mostrarte tus acciones inconscientes para que puedas elegir conscientemente. Un coach emocional puede identificar tus patrones emocionales y ponerte un espejo para que los puedas ver y decidir que quieres cambiar y que no.

Muchas veces desde fuera se ve todo con más claridad, sólo podemos percibir la vida desde nuestros filtros y percepción. Por eso, para empezar es importante tener a una persona cerca que nos muestre una visión diferente y nos enseñe a entrenar emocionalmente . Además, es más difícil abandonar tu progreso cuando tienes a una persona con la que contar cuyo trabajo es animarte a llevar a cabo las transformaciones que deseas.

¿Entonces, pueden ser mi familia y amiga/os mis coaches emocionales?

Somos seres sociales, y la conexión a otras personas es un aspecto muy importante de la vida. Tener a amigos y familia que te apoyen en tu camino es un regalo.

Sin embargo, a la hora de tomar decisiones y progresar o transformarnos, las personas que más nos quieren pueden desviarnos de nuestro camino y lo que de verdad deseamos.

Es fácil involucrarte emocionalmente en la vida de una persona que quieres. Las personas que nos quieren están influenciadas por el amor que nos tienen, y aunque nos aconsejen con la mejor de las intenciones, y deseándonoslo lo mejor, más a menudo que no, nos distraen de nuestra sabiduría interior.

Familiares y amigas/os te dan su opinión y  juzgan tus decisiones. Quieren protegerte. No quieren perderte. No quieren que cambies para mal y a menudo están tan asustadas/os como tu.

Yo solía escuchar todos los consejos y opiniones de cada persona querida y hacer un popurrí o volverme loca en el intento de intentar descifrar cual era la decisión correcta. Al intentar escuchar a todo el mundo, me olvidaba de escucharme a mi. Nuestras personas queridas empatizan de forma emocional y aconsejan desde ese lugar. Un coach te ayuda a escucharte de forma neutra sin juzgar ni decidir por ti.  Un coach va más allá, no te aconseja, te proporciona vías prácticas para decidir y te enseña a entrenar.

Como coach de Inteligencia Emocional, mi trabajo es ayudar a mujeres a entrenar sus emociones en un espacio seguro. Les enseño a conocerse y escucharse para poder tomar las decisiones que de verdad desean.

No necesitas un coach de por vida, necesitas a un coach que te enseñe a entrenar las emociones, alguien que te de herramientas y habilidades para poder seguir desarrollando/entrenando tu inteligencia emocional con cada experiencia.

Un buen coach no te presta sus alas para que vueles de su mano, un buen coach te enseña a abrir las tuyas para que puedas volar por tu cuenta.

La conclusión de este blog es que como seres sociales, tendemos a aprender los unos de los otros. Llamarlo ‘Coach’ o no, al final el término es lo de menos. Una forma muy eficaz para crecer es imitar y aprender de personas que saben de lo que tu quieres aprender. Como niñxs aprendemos a través de la imitación, y como adultxs aún podemos ganar mucho compartiendo métodos prácticos que funcionan. Las herramientas de ‘Coaching’ son transformadoras y por eso creo que cualquier persona que las conozca, hace un favor al mundo compartiéndolas.

Todxs tenemos inseguridades, todxs queremos sentirnos bien, todxs queremos recibir amor. Mostrar nuestra vulnerabilidad y pedir ayuda no es de cobardes, sólo los valientes se atreven a mostrarse realmente como son. Cuando mostramos nuestra vulnerabilidad, conectamos más fácilmente porque compartimos automáticamente algo con la persona de en frente: vulnerabilidad común en todos.

Me pregunto… ¿Cómo sería la vida si todo el mundo entrenase sus emociones? ¿Os lo imagináis?

Este mini documental contiene una pregunta principal: ¿Cuál es tu inseguridad más profunda? ¿Por qué escondemos nuestra vulnerabilidad?

No hay ninguna razón para avergonzarse al pedir ayuda emocional profesional. Es hora de empezar a practicar Fitness emocional para mantenernos sanxs y empoderarnos.

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Con mucho amor y satisfacción,

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